Hoy sentí bien chido cuando el Paúl me dijo que el SicPro-BAM estaba quedando bien chido. Cuando lo vió se rió y dijo que no se reía por burlarse, sino de lo chido que estaba quedando y lo mucho que éste les iba a ayudar.

Sentí muy chido. Empecé a pensar en que realmente si está bien cabrona la aplicación y que, en su mayoría, lo he hecho yo. Me acordé de todas las veces que batallé mil horas investigando y preguntando porque no sabía cómo hacer algo y, también, aprecié todo lo que he aprendido desde que empecé a desarrollarlo.

Cómo ayuda el reconocimiento sincero. En realidad, Paúl nunca alimentó mi ego, sino, simplemente, mostró lo mucho que apreciaba mi trabajo. Esto es mágico. El hecho de que alguien, que, para variar, sabe bastante de programación, valore mi trabajo, para mí es el mejor reconocimiento que hay.

No es por depreciar, pero que diferente efecto tiene, en mí, cuando alguien, que no sabe ni qué pedo, te diga: "Que chingón está quedando. No mames, está a toda madre"... como que no pesa mucho ese comentario en mí.

Esto me hace pensar bastante en el verdadero valor del reconocimiento y de como se debe dar y brindar. El halagar y vanagloriar, probablemente, y lo enfatizo, no lleven a nada más que a alimentar el ego y/o a que demeritar el valor del hecho. Creo que, cuando logras un reconocimiento de alguien competente a opinar sobre algo que haces, es uno de los mejores regalos que te pueden dar y, además, te inyecta confianza, hace que entregues más, te recuerda el valorar tus propias acciones o hechos y te lleva a chingarle con más ganas!

Gracias a Paúl por lo de hoy, se lo agradezco en serio.